Opinión

Y todo comenzó cuando a Texas le permitieron la esclavitud

Rodolfo Villarreal Ríos

Y todo comenzó cuando a Texas le permitieron la esclavitud

Periodismo

Abril 24, 2020 22:58 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Rodolfo Villarreal Ríos › guerrerohabla.com


En nuestro país a todos nos da por criticar, con toda la razón, que en los Estados Unidos de América durante muchos años haya prevalecido la practica abominable de la esclavitud. Sin embargo, poco volteamos a ver que esa costumbre preponderó aquí en México a lo largo de la Colonia contando con todas las bendiciones y justificaciones requeridas. Para tratar de terminar con ese negocio, en Guadalajara el 6 de diciembre de 1810, Miguel Hidalgo Costilla y Gallaga, y en Chilpancingo, el 5 de octubre de 1813, José María Morelos y Pérez Pavón decretaron la abolición de la esclavitud. Sin embargo, a pesar de esas proclamas en medio de la lucha independentista, las cosas no cambiaron y continuaron hasta después de consumada la independencia. No sería sino hasta el 15 de septiembre de 1829 cuando el presidente Vicente Ramón Guerrero Saldaña emitió un decreto para abolir la esclavitud. La medida tuvo reacciones mixtas en el país, pero en el noreste del país provocó descontentos. La región especifica en donde se generaron reparos fue en el estado de Coahuila y Texas. Recordemos que entonces por esa área aun no llegaba López de Santa Anna y Pérez de Lebrón para firmarles la salida a los habitantes de la segunda parte del nombre que entonces tenía nuestra entidad natal. Pero el terreno para esa separación ya se desbrozaba en 1829. Sin embargo, las autoridades no vieron o no quisieron percatarse de lo que ahí se planeaba hacer. Respecto a como los habitantes del departamento de Texas protestaron en contra del decreto abolicionista, nos encontramos un escrito titulado ’Slavery in Early Texas,’ publicado, en 1898, en la revista ’Political Science Quaterly’ bajo la autoría del historiador y profesor de la Universidad de Texas, Lester Gladstone Bugbee.
Partamos de como se dio el asunto de la esclavitud a partir de la consumación de la independencia de México. Es de sobra conocido que los colonos estadounidenses que llegaron al área de Texas estaban encabezados por Stephen Fuller Austin quien en 1823 realizó gestiones ante la Junta Gubernativa encabezada por Agustín Cosme Damián, aquel criollo quien se sintió noble, para evitar que se aboliera la esclavitud, además de lograr un permiso el cual permitiera a los colonos llevar consigo a sus esclavos, estableciéndose que los hijos de estos que nacieran en Texas obtendrían su libertad a los 14 años. Aun cuando esta autorización se abrogó una vez que De Iturbide fue echado, Austin estableció la primera colonia bajo esas reglas. La Ley federal del 13 de julio de 1824, prohibió el comercio de esclavos. En base allá pudo haberse evitado llevar esclavos a Texas, pero las autoridades del estado de Coahuila y Texas fueron omisas. El acta constitutiva de la Constitución Federal de 1824 nada especifico al respecto. Por su parte, el Congreso Constituyente de Coahuila y Texas, bajo el liderazgo de Manuel Carrillo, se opuso a la esclavitud, pero las acciones realizadas por Felipe Enrique Neri, Barón de Bastrop y los miembros de la familia Austin rindieron frutos y la constitución estatal, que entró en efecto en 1827, permitía que los inmigrantes trajeran esclavos durante seis meses después de la promulgación de ese documento. Asimismo, se estableció que los hijos de los esclavos eran libres desde su nacimiento. En septiembre de ese año, el Congreso Federal promulgó una ley declarando ilegal que los colonos quienes arribaran a Texas trajeron con ellos a sus esclavos. Sin embargo, en 1828, el gobierno de Coahuila y Texas proveyó los medios para evadir la ley mediante la legalización de aquellos contratos que fueran celebrados en el extranjero, por lo cual los colonos estadounidenses continuaron trayendo a sus esclavos a quienes no llamaban en esa forma sino ’indented servants.’
Conforme a la narrativa, desde 1827, el diputado José María Tornel y Mendívil presentó una iniciativa en el Congreso mexicano para emancipar a todos los esclavos en México. Dado que el Senado atoró la concreción de la propuesta, Tornel fue directamente con el presidente Guerrero Saldaña a quien convenció de que era necesario emitir un decreto el cual se proclamó el 15 de septiembre de 1829. Originalmente la disposición se concretaría a la capital de la república, pero como no pudieron conseguir un numero suficiente de esclavos para que aquello impresionara, a sugerencia de Tornel, el presidente decidió ampliarlo para todo el país. El texto del documento fue de una brevedad poco usual, se leía: ’se abole la esclavitud, a partir de ahora todos los negros son libres y sus propietarios recibirán una compensación en el futuro.’ Bugbee no dejó de apuntar que Tornel no sentía simpatía alguna por los EUA y anotó que, el futuro partidario del lopezsantanismo, indico que con la medida se buscaba crear una barrera entre México y esa nación. Si bien en la mayor parte del territorio mexicano la medida fue aceptada como positiva, en el departamento de Texas, los colonos estadounidenses ubicados ahí mostraron resistencia.
Tan pronto se supo la noticia por los rumbos de Nacogdoches, el primero en protestar fue John Durst quien, el 10 de noviembre de 1829, dirigió un comunicado al líder del grupo, Stephen F Austin, indicándole que si la disposición entraba en efecto estarían arruinados. Una semana después, Austin le respondió indicándole que deberían de presentar al gobierno ya fuera a través de los ayuntamientos, o alguna otra vía, una protesta respetuosa indicando que, de acuerdo con la constitución y las leyes de colonización, sus propiedades estaban garantizadas sin excepción. Que ellos habían traído a Texas los esclavos de su propiedad bajo la creencia de que se les garantizaba su posesión y por ello aceptaron la invitación que les hizo el gobierno mexicano para que colonizar el territorio. Asimismo, enfatizaba que la Constitución de Coahuila reconocía el derecho de propiedad sobre los esclavos, lo cual defenderían como cualquier otra cosa que les pertenecía. Eso sí, les recomendaba que la protesta la hicieran con todo respeto. Lo que a continuación se lee es para tomarse con un grano, o tal vez un puño, de sal: ’Como les dije a mis amigos de Bexar, cuando el decreto llegue, le diré al gobierno lo mismo: lo que haga lo realizare abiertamente -no existe en todo México un hombre quien defendería su independencia , la unión de su territorio, y sus derechos constitucionales, mas que yo lo haría o estaría más preparado y dispuesto a cumplir con sus deberes como ciudadano mexicano; uno de los primeros y mas sagrados deberes es proteger mis derechos constitucionales y lo hare en la medida de lo posible. Soy dueño de un esclavo y de una mujer que no vale mucho, pero en este asunto debería de sentir que mis derechos constitucionales como mexicano se violan tanto como lo serían si tuviera mil, esto es un asunto de principios y no de la cantidad, esto último hace que la violación sea más grave, pero no más ilegal o inconstitucional.’ En igual forma, Austin reconoció que el jefe político del departamento, Ramon Muzquiz González, había suspendido la publicación del decreto. Aquí cabe mencionar que Muzquiz González sería más tarde, entre 1830 -1831, el sexto gobernador de Coahuila y Texas. Es importante mencionar que tras de detener la publicación del decreto, Muzquiz se dirigió al gobernador de Coahuila y Texas, José María Viesca y Montes (1827-1830, 1831).
Para Muzquiz eso era un asunto de respeto a las leyes aun por encima de consideraciones de carácter moral como lo hacia saber en su carta en donde recordaba que ’bajo estas garantías, tan solemnes, los extranjeros, que ahora habitan este departamento, ingresaron y se establecieron con la seguridad que la nación mexicana les ofreció para sus personas y propiedades.’ Ante ello, proseguía, ’me parece un asunto muy serio que, ahora que ya están establecidos, el gobierno los prive de parte de su propiedad, quizá la que mas importante para poder desarrollar la agricultura, la crianza de ganado y otras labores a las que se dedican, mismas que no pueden efectuar sin la ayuda de la fuerza y los casi infatigables brazo de esa raza humana a quien se llama ’negros’ y que, para su desgracia se encuentran esclavizados.’ Ya en plena carrera filosofante, mencionaba que ’la filantropía y los sentimientos naturales de humanidad, surgían inmediatamente, en favor de la libertad, pero las leyes positivas que rigen la sociedad emergen en favor de la propiedad la cual consideran sagrada.’ Muzquiz inclusive alertaba acerca de lo que podría generar, en Texas, de ponerse en práctica los lineamientos del decreto referido. Eso podría surgir lo mismo de los esclavos quien reclamarían su derecho a la libertad o bien por parte de los esclavistas quienes tomarían aquello como una excusa para defender su ’propiedad’ que al fin de cuentas era lo que los seres de piel oscura representaban para ellos. Lo que siguió, mostró que las palabras de Muzquiz González cayeron en suelo fértil.
El gobernador, José María Viesca y Montes, se dirigió, el 14 de noviembre de 1829, al presidente Guerrero Saldaña. En su comunicado le mencionaba que, desde su perspectiva, Texas debería de estar exento de las disposiciones contenidas en el decreto mencionado. De ser implantado, ’destruiría inmediatamente las esperanzas de progreso que se albergaban al establecerse las colonias que allí se establecieron. Inclusivo, quizás, atentarían en contra de la existencia misma de Coahuila y Texas ya que el primero esperaba que los asentamientos en el segundo habrían de generar un crecimiento rápido que permitiera elevar el estado a un sitio prominente e incluso convertirlo en un territorio promisorio dentro de la confederación mexicana. En todo ello, debería de considerarse que estos asentamientos, [los de Texas], debido a las peculiaridades del suelo y clima, la prosperidad de esa zona dependía en gran medida del trabajo esclavo.’ En una percepción altamente cuestionable, decía que ’si los dueños de las plantaciones perdían, como consecuencia del decreto gubernamental, esa fuerza laboral, este estado [Coahuila y Texas] debe de olvidarse por muchos años de cualquier tipo de avance.’ Inclusive, para justificar la existencia de la esclavitud, mencionó que ‘las naciones mas civilizadas no han podido hacer a un lado este tipo de dificultades políticas y toleran la esclavitud.’ Obviamente, mencionó el caso de los EUA. De manera similar hizo énfasis en el hecho de que si el decreto se ponis en efecto, habría insubordinaciones, las cuales generarían un alto costo económico para la entidad que tendría que desplegar la fuerza militar para apaciguarlas. Por todo ello, Viesca y Montes sugería que a Texas debería de exentarse de estar sujeto a las disposiciones del decreto.
Cuando el presiente Guerrero Saldaña recibió el comunicado, su gobierno no se encontraba en condiciones de abrir un flanco de batalla más. Tras de analizar la situación, el único presidente mulato que hemos tenido emitió un decreto el 2 de diciembre de 1829 a través del cual dio respuesta a Viesca y Montes.
En dicho precepto, el presidente Guerrero indicaba que tomando en cuenta ’los resultados fatales que se esperan, perjudiciales para la tranquilidad e incluso para la existencia política del Estado; y habiendo considerado lo necesario que es proteger, de manera eficaz, la colonización de estas inmensas tierras del Republica, se complace en acceder a la solicitud de su Excelencia y declarar el departamento de Texas exento de la disposición general, comprendida en dicho Decreto. Por lo tanto, esta Excelencia declara que no debe hacerse ningún cambio con respecto a los esclavos que existen legalmente en esa parte del estado gobernado por su Excelencia, esperando que su patriotismo y filantropía, permitirán ejercer la vigilancia más enérgica para que se cumplan las leyes generales y las del Estado que prohíben la introducción de nuevos esclavos y establecen la libertad de la progenie que nace en su territorio, que se cumpla, para que así no pase mucho tiempo antes de que el espectáculo, melancólico y repugnante, representado por la esclavitud de una parte de la raza humana pueda desaparecer del suelo mexicano…’
Aun cuando pareciera que Texas no abusó de dicho decreto, las cifras respecto al numero de esclavos que vivían en dicha entidad mostraban otra cosa. De acuerdo con un reporte elaborado en mayo de 1829, en Nacogdoches cuyos pobladores de raza blanca totalizaban 666, vaya numerito, se encontraban a noventa y nueve esclavos; había unos pocos en Bexar y Goliad. Sin embargo, la mayor cantidad de esclavos pertenecían a la colonia de Austin, donde para 1831, la población creció hasta 5665 personas. En 1834, se envió a Juan Nepomuceno Almonte como agente especial del gobierno mexicano en Texas, el hijo del generalísimo Morelos reportó que la población total en la colonia de Austin era de 9 mil personas de las cuales mil eran negros quienes habían sido traídos bajo ciertas condiciones establecidas por el gobierno estatal. En el departamento de Nacogdoches, encontró 9 mil habitantes, incluidos mil negros traídos al amparo de contratos privados. Cada vez era más evidente que tenían razón quienes desde la ciudad de México percibían como los habitantes de Texas se movían hacia un proceso de secesión. Al realizar el presidente Guerrero Saldaña una excepción a la ley les daba un trato diferenciado a los habitantes de Texas colocándolos aparte del resto de la nación mexicana. Bajo esa premisa empezaron a considerar que bien podían ellos vivir bajo sus propias leyes. Los gobernantes de México y Coahuila los había exentado de apegarse a las disposiciones que regían al resto del país. Todo dio inicio cuando las autoridades se mostraron temerosas de que, si no les permitían la esclavitud, los texanos podrían inconformarse. Al final, de nada valió la actitud timorata, el proceso para que Texas se separara de México estaba en marcha. La secesión se concretaría siete años más tarde culminando en el momento cuando López de Santa Anna fue sorprendido dando atención personalizada a Emily Morgan, una mulata. vimarisch53@hotmail.com
Añadido (1) Se desató la discusión. Para algunos, la 4T ya alcanzó una clasificación de AAA. Para otros, es la de WWE. Solamente los expertos podrán dilucidar la discrepancia.
Añadido (2) Criticaba con enjundia sin igual a quienes, según él, al inicio no habían dado la importancia debida y por lo tanto no tomaron las acciones requeridas para enfrentar al mal que vino de China. Sin embargo, ni el menor asomo de crítica a los gobernantes de ese país en donde se originó y propagó el mal. ¿Entonces, no era ilusión óptica que debajo de la camisa alba que porta el científico eminente Julio Frenk Mora aparece una camiseta roja en donde el amarillo resalta titilante?
Añadido (3) Mucho se ha comentado que la Universidad de Harvard ya no es lo que fue. Con 41 mil millones de dólares en sus arcas, vía donaciones, los directivos mostraron una ruindad rampante. ¿Son esos los valores que inculcan a quienes acuden ahí como estudiantes? Inicialmente, aceptaron recibir 8.6 millones de dólares del programa de apoyo generado para sobrepasar los problemas generados por el coronavirus. No fue sino hasta que el presidente Donald J. Trump los exhibió cuando declinaron apropiarse de esos recursos.
Añadido (4) De lo que escribiéramos el 14 de marzo: En Macuspana, Tabasco, se llegó a un acuerdo mediante el cual cada comerciante se comprometió a suministrar "cien cargas de cacao" y con el producto de la venta adquirir "láminas de hierro forjado" que serían utilizadas en la fabricación de recipientes para el almacenamiento de "aceite iluminador" que fluye como el agua de un manantial cerca del pueblo y que los nativos usaban para alumbrar… dichos comerciantes obtuvieron en poco tiempo ganancias importantes, y como no podían vender en la localidad todo el petróleo extraído, empezaron a ofertarlo en las ciudades vecinas hasta casi llegar a la capital de Tabasco. Eso acontecía en 1857 y la leyenda pasó de generación en generación. Para entender el presente.
Añadido (5) Faltaba más, como que a su muchacho lo iban a dejar sin recursos, ahí van 30 millones de dólares para que la Organización Mundial de la Salud siga haciendo su trabajo que es mantener burócratas que nada aportan a la humanidad, pero son leales al rojo y el amarillo.


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